Juegos de rol, una gran afición.

Juegos de rol, una gran afición.

Como todo friki que se precie, una de mis mayores aficiones han sido, son, y serán los juegos de rol. Sentarte en una mesa con amigos, una hojas y un puñado de dados es algo que ha robado muchas horas de mi tiempo. Os cuento cómo empezó todo.

Un juego desconocido.

Cuando conocí los juegos de rol, creo recordar que tendría 15 o 16 años. Fue en una vacaciones veraniegas en el pueblo de mi madre, Barbate. Allí, mis primos me enseñaron como podía meterme en la piel de un guerrero imaginario y matar orcos con el simple lanzamiento de unos dados. Y algo aún más increíble, que me iba a gustar. Pero era verdad, recuerdo como las 3 horas de esa tarde apenas me parecieron 20 minutos. Tristemente para mí, al día siguiente finalizaban mis vacaciones y debía volver a casa.

juegos de rol

Pero me negué a dejar atrás ese maravilloso mundo que había descubierto. Reuní a mis amigos, les comenté de qué trataban los juegos de rol y se animaron a probarlo. Acto seguido fui a la papelería donde solía comprar los cómics y busqué entre los libros algún juego de rol. Encontré un par de ellos, pero me decanté por el juego de rol de El Señor de los Anillos, que aún conservo. En ese tiempo no me había leído el libro, pero recuerdo que me gustó mucho la portada. Desde entonces Angus Mc. Bride se convirtió en uno de mis ilustradores favoritos.

Juegos de rol, juegos de asesinos.

En poco tiempo empecé a quedar con mis amigos al menos una vez por semana para jugar aventuras imaginarias por la Tierra Media. Fue en esa época cuando se cometió el asesinato de un empleado de la limpieza en Madrid. Los asesinos dijeron que el asesinato había sido parte de un juego de rol al que estaban jugando. La noticia no tardó mucho en convertirse en el único tema a tratar por programas de tertulia de la época. En poco tiempo, decir que te gustaban los juegos de rol ya no te convertía en «rarito», sino en psicópata.

A causa de esta noticia, el grupo con el que jugaba se disolvió, aunque no tardé en encontrar otro. En esta ocasión yo era un jugador más de un juego de rol llamado Rolemaster. Se trataba de un conjunto de reglas y tablas para desarrollar aventuras en un mundo de fantasía medieval. Nosotros lo jugábamos en la Tierra Media. A esas alturas ya me había leído hasta El Silmarillion.

juegos de rol

Con este grupo de amigos también probé otros juegos de rol ambientados en otros mundos y épocas. Jugamos a Aquelarre en la inquisidora España medieval. Me sentí como Harrison Ford en Blade Runner jugando a Cyberpunk. Perdí la cordura imaginando seres inimaginables con La Llamada de Chtulhu. De este último juego también conseguí la afición por la literatura de terror, más concretamente los libros de H.P. Lovecraft y E. A. Poe.

Un máster en interpretación.

Mientras jugábamos pasaba el tiempo, y poco a poco el rol volvió a perder el interés de la gente, aunque tampoco era bueno que fueras por ahí pregonándolo. Mi grupo de amigos se dispersó por diferentes ciudades para iniciar sus estudios universitarios, al igual que yo mismo.

En esta ocasión busqué otro grupo de personas que sabía que tenían verdadero interés en jugar. Yo era el director de este nuevo grupo, o como se conocía en el mundillo, el Máster. Como director de juego, puse una regla en las partidas. Había que interpretar y dotar de emociones a los personajes. Aunque al principió nos costó un poco desinhibirnos, con el tiempo las partidas se convirtieron en auténticas obras de teatro. Incluso he de reconocer que en más de una historia hice llorar a alguno de los personajes y al jugador que lo interpretaba.

dados de rol

Cuando finalicé mis estudios y me fui a otra ciudad a trabajar ya todo cambió. Las partidas a juegos de rol eran cada vez más esporádicas, y poco a poco la vida adulta llenó mi tiempo libre de otras aficiones.

Los juegos de rol en la actualidad.

Aunque he de decir que ya prácticamente no juego al rol, sigue siendo una de mis aficiones favoritas. Tengo planes de retomarlo con Gordito, mi hijo mayor, posiblemente en esta próximas vacaciones navideñas.

Por fortuna, el estigma ya ha desaparecido de este juego, incluso me atrevería a decir, que está de moda. En parte gracias a series como Stranger Things, aunque la mayoría de la gente siga sin saber muy bien de qué va. Aunque lo mismo pasa con las camisetas de AC/DC llenas de brillantina y purpurina. ¡Ay sin Bon Scott levantara la cabeza! En fin, las modas. Pero si eso hace que haya más asociaciones, variedad en librerías, etc. bienvenidas sean.

imaginación

Los juegos de rol, ideales para los niños.

Al igual que los juegos de mesa, un juego de rol es una excusa para sentarse en familia a pasar la tarde. Y no tiene por qué ser un juego en el que predomine la sangre, sino que también hay juegos destinados a niños. Un juego de rol no es más que meterte en la piel de un personaje imaginario, viviendo aventuras en un mundo imaginario donde los dados determinarán las consecuencias de tus actos.

Los juegos de rol pueden aportar varios beneficios a los niños. Le servirán para perder timidez, al enfrentarse a situaciones en las que tendrán que hablar en voz alta. Aprender a tomar decisiones. Podrán desarrollar su imaginación. Aumentará su afición a la lectura. Y quizás una de las más importantes, los lazos entre padres e hijos saldrán fortalecidos.

Os dejos los enlaces a dos juegos de rol para niños que para mi gusto tienen muy buena pinta. Aunque también tienes otra opción, comprar los dados e inventar vuestro propio juego. Sea cual sea vuestra elección u opinión, déjamela en los comentarios. Prometo responderlos y aprender de ellos. ¡Palabra de rolero!

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